Desde que tenía solo tres años y montaba una pequeña PW50, Camilo Herrera ya sentía ese cosquilleo en el estómago que solo la velocidad puede dar. Era apenas un niño, pero ya intuía que su vida estaría ligada a la tierra, los motores y la adrenalina. Hoy, con 22 años, es uno de los motociclistas chilenos más destacados de la escena del enduro extremo, y su historia es el vivo reflejo de lo que entendemos en Toke como pasión por los fierros: una mezcla de determinación, raíces profundas y una identidad que se construye en movimiento.
Una vida entre motores, tierra y familia
Todo partió en el potrero cerca de su casa, gracias a su papá, quien no solo le enseñó a andar en moto antes de que pudiera pedalear, sino que también le transmitió un amor genuino por los fierros. Desde entonces, Camilo ha recorrido un camino marcado por el compromiso y la pasión: a los 15 años decidió que esto no sería solo un hobby, sino un proyecto de vida. Se sumergió en entrenamientos exigentes, competencias duras, caídas y levantadas, siempre con la convicción de que en cada rodada se juega mucho más que una medalla.
Para Camilo, el motociclismo va más allá del deporte: es comunidad, es escuela, es vínculo. “Lo que más me gusta de las motos es el ambiente familiar que se forma”, nos contó. “Corro con mis primos y hermanos. Hay adrenalina, pero también muy buena onda”. Esa mezcla entre intensidad y camaradería es parte del ADN de quienes viven a fondo.
2024: El año del despegue
En 2024, Camilo alcanzó un hito que lo consolidó como referente: ganó el Red Bull Los Andes, una de las carreras más exigentes del continente, donde solo llegan a la cima quienes tienen temple, técnica y corazón. Pero lo que más impresiona no es solo su nivel, sino la humildad con la que encara cada desafío. No se trata de lucirse, sino de disfrutar, compartir y mantenerse fiel a su esencia.
Camilo x Toke: una afinidad que va más allá del estilo
Camilo no solo comparte con Toke la pasión por las motos. También vibra con la forma en que entendemos la vida: sin máscaras, con los pies firmes en el barro y el espíritu inquieto. “Me identifico con Toke porque me gusta el estilo y compartimos la misma pasión por los fierros”, dice sin rodeos. No sigue tendencias: lleva puesta su historia.
Y eso nos conecta. Porque en cada curva, salto o caída, hay un espíritu que nos une: la pasión por las motos, la conexión con los fierros y el respeto por quienes se la juegan a fondo.
Motos, estilo y actitud
Camilo representa lo que queremos impulsar como marca: personas reales, con historias que inspiran, y con una identidad que se construye tanto en la pista como fuera de ella. Su estilo refleja su esencia: fuerte, auténtico, libre. Y eso es lo que hacemos en Toke: diseñar para quienes viven intensamente, con el corazón acelerado, la cabeza enfocada y los pies llenos de barro.